Viernes de Dolores en el SED de Las Torres de Cotillas

En el Servicio de Estancias Diurnas de Las Torres De Cotillas, gestionado por Mensajeros de La Paz, y cuya titularidad ostenta el IMAS…. El viernes de Dolores tuvimos la oportunidad de poder visitar, en este día tan fantástico, el Museo Salzillo de Murcia y, en especial, la Virgen de los Dolores.

Entre otras cosas muy especiales, pudimos ver el gran Belén Napolitano, realizado entre los años 1725 y 1790, con pequeñas maravillas que eran realizadas por artesanos y artistas de la época. Las figuras tienen un tamaño de unos treinta centímetros y están modeladas en arcilla, pero también las hay en madera, con lienzos telas encoladas. Están ricamente policromadas, incluso directamente sobre la arcilla, con un modelado menudo, ligero y preciosista dentro de la tradición rococó.

En el Belén convive una galería muy pintoresca de personajes contemporáneos a Salzillo, presentes en la pintura costumbrista, los tapices y en el mundo castizo de comedias y sainetes. En este universo popular conviven los rudos pastores y gañanes con la refinada nobleza local. Contrastan las actitudes solemnes y graciosas de los pajes, con sus coloridas libreas, medias de sedas y elegantes sombreros frente a las rudas pieles de los pastores o los harapos del lazarillo. Y junto a ellos se hacen presentes los delicados seres sobrenaturales, como los movidos ángeles o los personajes sagrados, con sus túnicas siempre ricamente estofadas y doradas.

Se muestran en él una amplia galería de tipos humanos, con retratos increíblemente realistas a pesar del tamaño menudo de las figuras, en un diverso muestrario de gestos, como el estrábico y moreno posadero, o los campesinos que escuchan atentamente el romance o el mensaje que anuncia el Nacimiento de Jesús, el Ciego tocando la zanfona mientras parece ser burlado por su lazarillo y su simpático perrito, el viejo del calentador, de rostro sereno frente a los trágicos rostros de las madres que defienden a sus hijos… Retratos de una época que traducen costumbres y tradiciones, como el Desollador viejo del grupo de los carniceros, los MúsicosCazadores

Hay una gran variedad de trajes, desde los típicamente locales, de lisos jubones o bordados guardapiés, como se ve en la Degollación de los Inocentes, hasta en las brillantes armaduras de la soldadesca romana. Del mismo modo el Belén está poblado por toda una extraordinaria variedad de la fauna existente en la zona, como las aves migratorias que anidaban en el Mar Menor, los diferentes tipos de toros, cabras, ovejitas…

A nuestros usuarios les encantó poder ver y escuchar todo lo que el guía les explicó y contó sobre este Belén tan bonito y representativo de la época.

También, aprovechando estas fiestas especiales, aunque distintas por la situación que estamos viviendo, tuvimos la suerte de poder visitar Los Pasos expuestos en la Iglesia de Jesús, que otro año más, tristemente, no han podido salir, entre ellos:

  • La Cena. El paso de la Cena nos lleva al Evangelio de San Juan, cuando Cristo anuncia la traición y, con sus palabras crea un clima de estupor, un juego de tensiones y expresiones en cada uno de los apóstoles en torno a la mesa.
  • La Oración en el huerto. El paso de la Oración es uno de los conjuntos más representativos del barroco español, por su calidad y novedad compositiva e iconográfica. Recoge el momento en que Jesús se retira con Pedro, Santiago y Juan al huerto de Getsemaní, y es consolado por un ángel con las alas aún desplegadas que acaba de posarse en la tierra.
  • El Prendimiento. El Beso o el Prendimiento está compuesto por dos escenas fundamentales. La primera representa a un Judas infiel, de rasgos demoníacos, como es propio de la fisiognomía moralizadora del barroco, que besa a un Cristo majestuoso y sereno. En la segunda San Pedro ha derribado a un suplicante Malco.
  • Los Azotes.El de la Flagelación o Azotes fue realizado por Salzillo en 1777, al final de su vida. La serenidad de la figura de Cristo contrasta con la brutalidad de los sayones.
  • La Verónica. Como dama contemporánea el canon es el propio de Salzillo, de acuerdo a una estructura dimensional de la imagen resuelta en proporciones medianas, un módulo propio de la cultura rococó. Artistas murcianos han ido regalando paños a la Verónica a lo largo del tiempo.
  • La Caída.Fue encargada por Joaquín Riquelme a Salzillo en 1752. Fue el paso que definitivamente convenció a la cofradía de la necesidad de la renovación de todo el cortejo escultórico. Su éxito se explica por su difícil composición, eje lateral, fuerte expresividad y movimiento, así como por la gran calidad de las figuras.
  • San Juan.Es el modelo ideal de la escultura barroca española del siglo XVIII por su perfecta unidad de forma y color y fue ejecutado como La Verónica en torno al año 1755.
  • Nuestro Padre Jesús Nazareno. Es el titular de la Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Según la tradición fue traída de Italia por el padre agustino Butrón y su origen ha estado siempre envuelto de leyenda. Es, por tanto, la única imagen que no pertenece al maestro Francisco Salzillo.
  • Y, como no, La Dolorosa.Fue realizada en 1756. Es una imagen de vestir, por lo que Salzillo se concentró en el rostro, que debía expresar el profundo dolor y amargura ante el destino. Con sus brazos abiertos, mirada desconsolada dirigida hacia el cielo, pálidas carnaciones y lágrimas de cristal, se acentuaba el dramatismo de la figura.

Además, al recorrer la iglesia pudimos contemplar mejor las pinturas de Paolo Sístori, sobre todo las del deambulatorio, pintado al temple con motivos arquitectónicos imitando a la decoración que existía con anterioridad a la transformación de la iglesia en museo en 1955. Las pinturas de las capillas fueron sustituidas por una decoración plana monocroma. El gran trampantojo pintado por Sístori a finales del siglo XVIII acentuaba la condición teatral del escenario. La zona de tribunas conserva intactas sus arquitecturas fingidas y sus simulados ángeles marmóreos, verdadero efecto ilusorio que produce sensaciones de realidad.

Pudimos ver también estos conjuntos en un espacio unitario, rodeados de una atmósfera sagrada, en la disposición en que debían ser custodiados y venerados. Es un auténtico teatro barroco desmantelado una vez al año para pasear por el inmenso teatro al aire libre de la ciudad, iluminado por los rayos del sol radiante de la primavera murciana, donde la escultura cobra su auténtico significado. Es, sin duda, este rasgo uno de los mayores logros del Museo al no alterar en lo sustancial la función originaria de las imágenes, respetando la tradición y confiriéndoles en todo momento el destino para el que fueron ideadas. Un Museo interior y un Museo en la calle.

De ahí la presencia de anacronismos en los atuendos de los personajes, las gradaciones de color, desde las ricas túnicas estofadas de Cristo de la Cena o el San Pedro del Prendimiento, a los rojos, verdes y azules de los Apóstoles o el amarillo de Judas, alegoría de la traición. En la Verónica o en el Soldado del Beso, dominan los azules y rosas, los mismos colores con los que estaba originalmente vestida la Dolorosa, cuya túnica y manto fueron diseñados por el mismo Salzillo. Las diferentes carnaciones también son identificadas rápidamente por los fieles, desde las toscas y rudas anatomías tostadas de los sayones al blanco sonrosado y traslúcido del Ángel de la Oración en el Huerto.

Qué emoción ver a nuestros usuarios disfrutando de esta manera. Estamos muy contentos por ellos, todos estaban muy ilusionados con poder salir por fin, tras tantos momentos duros que han pasado.

Y, como no podía ser de otra forma, aprovechando el lugar en el que nos encontrábamos, hemos pedido mucha salud para toda la gente que, de una forma u otra, lo está pasando mal en estos momentos.

Os dejamos este reportaje fotográfico para que podáis disfrutar también de estas imágenes con nosotros.